Por: Liz Salgado, diputada local panista en la CDMX
El Congreso de la Ciudad de México está frente a uno de los retos más grandes de esta legislatura: aprobar la ley que dé vida al Sistema de Cuidados. Una ley que no solo cumpla con la Constitución local, sino que realmente transforme la vida de las personas, en especial del 40% que requieren de algún tipo de cuidado.
En las mesas deliberativas hemos escuchado a quienes necesitan cuidados y a quienes los brindan. En ambos casos hay una constante: hoy los costos recaen en las familias, especialmente en las mujeres, así como en quienes no encuentran los cuidados o apoyos que requieren. Eso es lo que el sistema debe corregir.
Cuidar implica tiempo, ingresos, salud y oportunidades. Muchas personas han tenido que postergar o incluso renunciar a su proyecto de vida.
La evidencia es clara: los cuidados no son un asunto privado, son un factor estructural de desigualdad. Por eso, el diseño del sistema debe garantizar un piso de derechos: el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, bajo un esquema de corresponsabilidad entre el Estado, la comunidad, las familias y el sector privado.
En Acción Nacional proponemos un sistema con servicios y apoyos reales y cercanos, que cuide a quienes cuidan, que iguale oportunidades y que cuente con presupuesto progresivo y mecanismos de evaluación. Un sistema que funcione en la práctica, no solo en el papel y que contribuya a reconocer, reducir y redistribuir la carga del trabajo de cuidados.
El sistema de cuidados no puede ser la suma de lo que ya existe ni quedarse en el terreno declarativo. Sin servicios, presupuesto y reglas claras, no hay sistema: hay discurso.
Cuidar no puede seguir significando renunciar a oportunidades. Esa es la responsabilidad que hoy tenemos.